{"id":452,"date":"2023-12-01T11:39:36","date_gmt":"2023-12-01T11:39:36","guid":{"rendered":"https:\/\/blog.sens-public.org\/europrose\/?p=452"},"modified":"2023-12-01T11:42:31","modified_gmt":"2023-12-01T11:42:31","slug":"el-precio-de-tus-nuevas-prendas-hm","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/blog.sens-public.org\/europrose\/2023\/12\/01\/el-precio-de-tus-nuevas-prendas-hm\/","title":{"rendered":"El precio de tus nuevas prendas H&amp;M"},"content":{"rendered":"\n<p><em>Por Staffan Lindberg<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Cr\u00e9ditos de la imagen de portada: Liuser (iStock)<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Publicado en<\/em> <em><a href=\"https:\/\/www.aftonbladet.se\/nyheter\/a\/xgrrq8\/avslojar-hemliga-utslapp-vid-h-m-s-fabriker-i-bangladesh\">Aftonbladet<\/a> (Suecia<\/em>)<\/p>\n\n\n\n<p><em>This article is a Nominee for the Investigative Reporting Award  of the <a href=\"https:\/\/www.europeanpressprize.com\/\">European Press Prize 2023<\/a> . The republishing of this piece was kindly granted by the European Press Prize. Visit europeanpressprize.com for more excellent journalism. Distribution by <a href=\"https:\/\/voxeurop.eu\/en\/\">Voxeurop<\/a> syndication service.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>DACA<\/p>\n\n\n\n<p>Si Soma&nbsp;Akhter&nbsp;(25) quisiera, podr\u00eda predecir el color de moda del a\u00f1o que viene.<\/p>\n\n\n\n<p>S\u00f3lo tendr\u00eda que observar el agua bajo el pilote de bamb\u00fa de su casa.<\/p>\n\n\n\n<p>Un turquesa brillante.<\/p>\n\n\n\n<p>El agua proviene de las f\u00e1bricas textiles de la zona. La propia Soma&nbsp;Akhter trabaj\u00f3 en una de ellas antes de perder su empleo durante la pandemia. Sabe que pronto tendr\u00e1 que volver all\u00ed para ganarse la vida.<\/p>\n\n\n\n<p>Cada tarde, una hora despu\u00e9s de la puesta del sol, se expulsa el agua m\u00e1s sucia.<\/p>\n\n\n\n<p>El tipo de agua que deja su espuma en la vegetaci\u00f3n y su garganta hinchada y en carne viva.<\/p>\n\n\n\n<p>El tipo de agua que no le deja comer porque su olor le recuerda al de cad\u00e1veres.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta es una historia sobre la gente y el agua.<\/p>\n\n\n\n<p>Podr\u00eda empezar en una tienda de <a href=\"https:\/\/www.aftonbladet.se\/tagg\/h-m-hennes-mauritz\">H&amp;M<\/a> en Drottninggatan, en Estocolmo, donde maniqu\u00edes inexpresivos miran a los clientes del Black&nbsp;Friday.<\/p>\n\n\n\n<p>O en un <em>feed<\/em> de Instagram, donde la \u00faltima moda est\u00e1 a tan solo un clic.<\/p>\n\n\n\n<p>La <em>fast fashion<\/em> puede explicarse con cifras. Hoy en d\u00eda, compramos un 60&nbsp;% m\u00e1s de prendas que en el a\u00f1o&nbsp;2000, pero las conservamos la mitad del tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p>Cada d\u00eda se producen en el planeta&nbsp;Tierra unos <a href=\"https:\/\/cleanclothes.org\/fashions-problems\/waste-and-pollution\">100&nbsp;mil&nbsp;millones<\/a> de prendas, o lo que es lo mismo, 13 por ser humano. Cada una de ellas se usa una media de <a href=\"https:\/\/www.nytimes.com\/2022\/09\/30\/fashion\/fashion-laws-regulations.html\">siete&nbsp;veces<\/a>. Luego se tira.<\/p>\n\n\n\n<p>Junto con China, <a href=\"https:\/\/www.aftonbladet.se\/tagg\/bangladesh\">Bangladesh<\/a> se ha convertido en el centro de la producci\u00f3n masiva de ropa. La <em>fast fashion<\/em> representa casi todas las exportaciones del pa\u00eds.<\/p>\n\n\n\n<p>Adem\u00e1s de los bajos sueldos, este pobre pa\u00eds de tierras bajas tiene otra ventaja competitiva: el agua barata.<\/p>\n\n\n\n<p>Gigantes internacionales como Zara, Gap, Walmart y Levi\u2019s ya se han instalado all\u00ed, pero el mayor comprador es la empresa sueca H&amp;M.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando un apag\u00f3n afect\u00f3 a algunas partes de Bangladesh a principios de octubre, las <a href=\"https:\/\/www.di.se\/analys\/dagens-kursfall-i-h-m-en-forsmak-av-vantande-vargavinter\/\">acciones de H&amp;M<\/a> se desplomaron en la Bolsa&nbsp;de&nbsp;Estocolmo. As\u00ed de importante es este pa\u00eds.<\/p>\n\n\n\n<p>El agua bajo la casa de Soma&nbsp;Akhter se vuelve magenta. Su madre, Nazma&nbsp;(55), pela unas cebollas para cocinarlas en el horno de barro a fuego abierto.<\/p>\n\n\n\n<p>El cambio clim\u00e1tico destruy\u00f3 el suelo de su pueblo natal junto al r\u00edo&nbsp;Padma y oblig\u00f3 a su familia a mudarse aqu\u00ed. En esta chabola, se siente desarraigada e inc\u00f3moda, pero sabe que no puede volver a casa.<\/p>\n\n\n\n<p>Moira, la cabra, mastica hierba de un pote de arcilla. Un vecino ve una pel\u00edcula de Bollywood a todo volumen.<\/p>\n\n\n\n<p>La familia vino aqu\u00ed porque es el sitio m\u00e1s barato para vivir. Solo 2&nbsp;000&nbsp;taka o, lo que es lo mismo, 18&nbsp;\u20ac al mes.<\/p>\n\n\n\n<p>Preguntamos qui\u00e9n es el responsable de la contaminaci\u00f3n&nbsp;\u2013\u00bfTiene algo que ver con la f\u00e1brica de H&amp;M a unos pocos metros? Soma sacude la cabeza, sin atreverse a se\u00f1alar directamente.<\/p>\n\n\n\n<p>Tira del chal blanco y negro, se muerde las u\u00f1as. El agua ahora es de un verde militar.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cSue\u00f1o con tener hijos, pero no pueden crecer aqu\u00ed\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Hay una fachada de fuerza sobre lo fr\u00e1gil.<\/p>\n\n\n\n<p>Se marcha atravesando unas estrechas tablas. Una cuesta baja directamente hasta el canal.<\/p>\n\n\n\n<p>Tan s\u00f3lo quedan unas horas para la noche y, con ella, los peores olores.<\/p>\n\n\n\n<p>Para te\u00f1ir la ropa y darle la suavidad y textura adecuadas, se usan muchos productos qu\u00edmicos. La industria de la moda ya es la segunda que m\u00e1s r\u00edos contamina. Pigmentos de tintes, sales, metales pesados, amon\u00edaco, fenol y otras sustancias se vierten directamente en sus aguas.<\/p>\n\n\n\n<p>En Bangladesh es ilegal contaminar el agua. Desde&nbsp;2010, una <a href=\"https:\/\/www.elaw.org\/system\/files\/Bangladesh+--+Environmental+Conservation+Rules,+1997.pdf\">ley medioambiental <\/a>exige tratar sus aguas residuales a las f\u00e1bricas que usen tintes y laven ropa. Sin planta de tratamiento no hay licencia.<\/p>\n\n\n\n<p>Esto tambi\u00e9n viola las propias normas de H&amp;M. <a href=\"https:\/\/schysstmode.hm.com\/leda-forandringen\/\">Se garantiza<\/a> a los clientes que entren en cualquiera de sus m\u00e1s de 4&nbsp;000&nbsp;tiendas en todo el mundo o que compren en l\u00ednea que cada prenda se ha producido de forma sostenible en f\u00e1bricas que respetan a las personas y al medio ambiente.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, los vertidos de la f\u00e1brica salen a borbotones junto a la casa de Soma&nbsp;Akhter.<\/p>\n\n\n\n<p>Tal vez mucha gente no lo sepa, pero con tan s\u00f3lo unos pocos clics en la <a href=\"https:\/\/www2.hm.com\/sv_se\/index.html\">p\u00e1gina de H&amp;M<\/a> se puede encontrar tanto el pa\u00eds como el nombre de la f\u00e1brica donde se han producido nuestras prendas.<\/p>\n\n\n\n<p>Durante una semana de septiembre, clicamos en m\u00e1s de 3&nbsp;000&nbsp;prendas marcadas como nuevas para hombre, mujer y ni\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<p>Identificamos un total de 496&nbsp;prendas producidas en 96&nbsp;f\u00e1bricas distintas en Bangladesh. Las marcamos en un mapa. Aparecen distintos grupos, un archipi\u00e9lago de f\u00e1bricas.<\/p>\n\n\n\n<p>Le mostramos el mapa a uno de los periodistas medioambientales m\u00e1s experimentados de Bangladesh. Ha informado sobre la contaminaci\u00f3n del agua durante muchos a\u00f1os y ser\u00e1 nuestro gu\u00eda sobre el terreno.<\/p>\n\n\n\n<p>El avi\u00f3n desciende para realizar un aterrizaje nocturno. Las farolas y hogueras esparcidas revelan la vida all\u00ed abajo. De otra forma, este pa\u00eds de 166&nbsp;millones de habitantes convertido en un tercio de los terrenos se Suecia, ser\u00eda invisible.<\/p>\n\n\n\n<p>No se ven autopistas. Ni rastro de m\u00e1stiles o torres intermitentes.<\/p>\n\n\n\n<p>Unas horas despu\u00e9s, el sol se levantar\u00e1 y la sexta ciudad m\u00e1s grande del mundo se transformar\u00e1 y se llenar\u00e1 de vida.<\/p>\n\n\n\n<p>Daca se fund\u00f3 sobre una zona f\u00e9rtil entre dos grandes r\u00edos hace cuatrocientos&nbsp;a\u00f1os. Hoy en d\u00eda, gente tirando de rickshaws con frentes sudadas y piernas delgadas llenan las calles, junto con los conductores de Uber.<\/p>\n\n\n\n<p>Tocan timbres y bocinas, tratando de abrirse paso entre el caos.<\/p>\n\n\n\n<p>Estamos aqu\u00ed para examinar la producci\u00f3n de ropa de H&amp;M. Seleccionamos once&nbsp;f\u00e1bricas al azar, que consideraremos representativas. La primera parada es Tongi, al norte de esta enorme ciudad.<\/p>\n\n\n\n<p>El agua del r\u00edo llega hasta sus rodillas. Baja y sube la pala. Una y otra vez. Nunca atrapa un pez.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfNadie le ha dicho que el ecosistema se ha desmoronado, que las autoridades han declarado la ci\u00e9naga negra junto a nosotros como biol\u00f3gicamente muerta?<\/p>\n\n\n\n<p>No hace tantos a\u00f1os, el agua aqu\u00ed era tan clara que se pod\u00eda ver el fondo, dice Paresh&nbsp;Rabidas, un zapatero de cincuenta&nbsp;a\u00f1os con rasgos marcados. Estaba repleto de peces que sol\u00eda pescar para su familia.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cLas f\u00e1bricas textiles lo han destrozado todo\u201d, afirma frunciendo el ce\u00f1o. \u201cPero, \u00bfqu\u00e9 podemos hacer? \u00bfQuejarnos al primer ministro?\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>Menciona una serie de f\u00e1bricas con sus nombres. Una de ellas, Mascotex, est\u00e1 en la lista de proveedores de H&amp;M.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cEsta f\u00e1brica est\u00e1 pasado el lago\u201d, dice mientras se\u00f1ala.<\/p>\n\n\n\n<p>Media&nbsp;hora despu\u00e9s, llegamos a una calle ca\u00f3tica de la ciudad. Una alta alambrada nos separa de la f\u00e1brica de Mascotex.<\/p>\n\n\n\n<p>A trav\u00e9s de sus ventanas podemos apreciar los ventiladores y sus zumbidos, y los tubos fluorescentes blancos. Hay costureras en cada planta.<\/p>\n\n\n\n<p>Seg\u00fan las cifras de H&amp;M, aqu\u00ed trabajan unas mil&nbsp;personas. Cosen, entre otras cosas, sudaderas y pantalones de ch\u00e1ndal con dibujos de dinosaurios para ni\u00f1os, que se venden juntos por 25&nbsp;\u20ac en las tiendas suecas.<\/p>\n\n\n\n<p>Los vigilantes nos siguen con la mirada. Fingimos ser turistas que quieren ver un mercado.<\/p>\n\n\n\n<p>No tardamos en encontrar gente que nos muestra la salida del desag\u00fce de la f\u00e1brica. Est\u00e1 calle abajo, en un canal cerrado, seg\u00fan nos dicen.<\/p>\n\n\n\n<p>Seguimos el canal durante unos pocos metros, y s\u00f3lo podemos verlo a trav\u00e9s de aberturas ocasionales. En un punto, se junta con los vertidos de otras muchas f\u00e1bricas. En las profundidades, el conducto se vac\u00eda en el r\u00edo negro.<\/p>\n\n\n\n<p>No hay manera de probar qui\u00e9n vierte qu\u00e9.<\/p>\n\n\n\n<p>Unas columnas de cemento obstruyen la calzada, y nos paramos durante casi todo el viaje. El remedio escogido para luchar contra los atascos de la ciudad son carreteras elevadas.<\/p>\n\n\n\n<p>Se han estado construyendo durante diez&nbsp;a\u00f1os, pero el proyecto avanza muy despacio. Se dice que hay dinero que va a parar a ciertos bolsillos.<\/p>\n\n\n\n<p>Un agujero gigante destaca como una herida en el paisaje urbano.<\/p>\n\n\n\n<p>Aqu\u00ed se situaba la f\u00e1brica textil Rana&nbsp;Plaza. El 24&nbsp;de&nbsp;abril&nbsp;de&nbsp;2013, el edificio se derrumb\u00f3. Al menos 1&nbsp;129&nbsp;trabajadores murieron.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta cat\u00e1strofe puso el foco sobre las p\u00e9simas condiciones laborales de la industria y sus f\u00e1bricas ratonera. Algunas cosas han mejorado desde entonces. Pero no el agua.<\/p>\n\n\n\n<p>Nos enteramos de que nunca hubo un plan de desindustrializaci\u00f3n. Las f\u00e1bricas han seguido abriendo por todas partes.<\/p>\n\n\n\n<p>Nayan&nbsp;Bhuiyan, subdirector del departamento de medio ambiente en Gazipur, al norte de Daca, le explica a nuestro corresponsal que casi todas las f\u00e1bricas que ti\u00f1en y lavan tienen plantas de tratamiento de aguas residuales. El problema es que no las usan.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cNo usan las plantas de tratamiento a no ser que les visitemos\u201d, dice.<\/p>\n\n\n\n<p>A veces el agua contaminada se vierte directamente en las alcantarillas normales, otras en canales secretos.<\/p>\n\n\n\n<p>En nuestra lista, identificamos 36&nbsp;f\u00e1bricas en Gazipur que producen ropa para la cadena sueca.<\/p>\n\n\n\n<p>A veces las ubicaciones en el mapa no corresponden, pero las encontramos a poca distancia.<\/p>\n\n\n\n<p>Y, de nuevo, descubrimos canales subterr\u00e1neos. Se juntan con las tuber\u00edas de otras f\u00e1bricas y se pierden bajo la superficie.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero las declaraciones del inspector y los residentes no nos bastan. Queremos ver los vertidos con nuestros propios ojos.<\/p>\n\n\n\n<p>Con los atascos de la ma\u00f1ana tardamos casi cuatro&nbsp;horas en llegar a Sreepur, a unos diez&nbsp;kil\u00f3metros al norte de Daca.<\/p>\n\n\n\n<p>Durante siglos, la gente ha construido sus casas junto a los r\u00edos. El viento es fresco y el monz\u00f3n llena de agua los arrozales.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora, los nexos de la historia est\u00e1n rotos. Los arrozales, que hubieran asegurado el futuro de los ni\u00f1os, son inutilizables.<\/p>\n\n\n\n<p>Mariam&nbsp;Masuma (14) no deber\u00eda estar aqu\u00ed. Hasta donde llega su memoria, siempre ha escuchado las advertencias de los adultos.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cNo bajes al agua\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>La semana pasada, pasaron por aqu\u00ed un cicl\u00f3n y las lluvias torrenciales. El agua se diluy\u00f3 y, durante algunos d\u00edas, fue algo m\u00e1s clara. Pero ahora, se\u00f1ala, ya est\u00e1 tan negra como siempre.<\/p>\n\n\n\n<p>Mariam echa un vistazo a la orilla. Con sus grandes ojos negros y su chal colorido hubiera podido ser una de las modelos de la cadena de ropa.<\/p>\n\n\n\n<p>Dice que las plagas de mosquitos que acompa\u00f1an a los escapes hacen que sea imposible sentarse fuera por las noches. La m\u00e1s m\u00ednima gota de agua en su piel le produce picor.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cA veces te pica el ojo y te quema el pecho\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Su abuelo Nasim espera sin camiseta fuera de la casa de barro tradicional donde ha vivido toda su vida, a cien&nbsp;metros de la playa.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cAntes era un r\u00edo caudaloso. Los barcos pod\u00edan navegar. Sol\u00eda ba\u00f1arme y beber su agua\u201d, dice el hombre de setenta&nbsp;a\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p>La contaminaci\u00f3n lleg\u00f3 con las f\u00e1bricas textiles hace unos diez&nbsp;a\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p>Nasim recuerda que una de sus vacas fue a beber al r\u00edo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cSe desplom\u00f3 y muri\u00f3. En el acto. Ah\u00ed me di cuenta de que era t\u00f3xico\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>El a\u00f1o pasado trat\u00f3 de volver a plantar arroz.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cNo va a crecer. Todo aqu\u00ed se muere\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Las f\u00e1bricas de ropa han intentado comprar el terreno de la familia, pero s\u00f3lo por una m\u00ednima parte de lo que vale, seg\u00fan Nasim. Su hijo, el padre de Mariam, ha tenido que aceptar un puesto en una de las f\u00e1bricas para sacar adelante a su familia.<\/p>\n\n\n\n<p>El monz\u00f3n sigue inundando el pa\u00eds. Y el veneno se extiende.<\/p>\n\n\n\n<p>Nadie del gobierno ha venido aqu\u00ed a comprobar el estado del suelo o las aguas subterr\u00e1neas. Nadie se ha interesado por el estado de salud de Mariam y los dem\u00e1s ni\u00f1os. Nadie puede realmente saber lo peligroso que es vivir aqu\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>Algunas cabras delgadas pastan en la hierba. En el rostro de Nasim se dibuja una expresi\u00f3n de s\u00faplica.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cYa has visto por ti mismo como es esto. Por favor, haz algo por mis nietos\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Existi\u00f3 una \u00e9poca en la que la ropa se usaba, se remendaba y se volv\u00eda a remendar hasta que se romp\u00eda del todo. Hoy en d\u00eda, se tiran <a href=\"https:\/\/www.nature.com\/articles\/d41586-022-02914-2\">50&nbsp;mil&nbsp;millones&nbsp;de&nbsp;prendas<\/a> en el a\u00f1o que sigue a su fabricaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Se estima que la industria de la moda consume entre <a href=\"https:\/\/www.nature.com\/articles\/d41586-022-02914-2\">20&nbsp;y&nbsp;200&nbsp;billones&nbsp;de&nbsp;litros de agua<\/a>. Las aguas subterr\u00e1neas se est\u00e1n agotando mientras que enormes cantidades de micropl\u00e1sticos de tejidos sint\u00e9ticos van a parar a campos, bosques y oc\u00e9anos.<\/p>\n\n\n\n<p>Bajo un puente cercano, el agua sale por un tubo de hormig\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Es espesa, de un color negro rojizo. Burbujea, huele a productos qu\u00edmicos y putrefacci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>El color y la pestilencia son indicadores claros de la contaminaci\u00f3n del agua. En seguida, un grupo de hombres se une a nuestro alrededor. Todos viven por la zona. Est\u00e1n furiosos.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201c\u00a1Envenenan y destruyen! Cada d\u00eda sueltan agua de un color diferente, amarillo, verde y rojo\u201d, dice Helal&nbsp;Uddin, un hombre elegante de 35&nbsp;a\u00f1os que trabaja como inspector el\u00e9ctrico para el ayuntamiento&nbsp;de&nbsp;Sreepur.<\/p>\n\n\n\n<p>Tanto \u00e9l como los dem\u00e1s est\u00e1n de acuerdo: el agua contaminada viene de dos f\u00e1bricas cercanas que comparten desag\u00fce, Taqwa&nbsp;Fabrics y Aswad&nbsp;Composite&nbsp;Mills. Ambas est\u00e1n a tan s\u00f3lo unos cientos de metros.<\/p>\n\n\n\n<p>Taqwa fabrica al menos seis&nbsp;prendas que se venden actualmente en H&amp;M, entre ellas un jersey de punto rojo con un dibujo de Pap\u00e1 Noel que se vende en las tiendas de Suecia por unos 4,50&nbsp;\u20ac.<\/p>\n\n\n\n<p>Aswad&nbsp;Composite&nbsp;Mills tambi\u00e9n est\u00e1 en la lista de proveedores de H&amp;M, aunque la direcci\u00f3n que figura es la de su f\u00e1brica hermana al oeste de Daca. Aswad produce, entre otras cosas, blusas azul claro, que se venden por aproximadamente 6,25&nbsp;\u20ac.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cHe pasado por aqu\u00ed cada d\u00eda desde que se construy\u00f3 la f\u00e1brica de Taqwa. Vi cuando construyeron la tuber\u00eda y c\u00f3mo dos&nbsp;a\u00f1os despu\u00e9s la cubrieron y construyeron una carretera encima\u201d, dice el inspector el\u00e9ctrico.<\/p>\n\n\n\n<p>En una ocasi\u00f3n, intent\u00f3 protestar junto con otros habitantes del pueblo. Durante algunos d\u00edas el agua estuvo clara, luego todo volvi\u00f3 a ser como antes.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cEl representante de Taqwa dijo que no les quedaba otra opci\u00f3n que contaminar. De no ser as\u00ed, la f\u00e1brica desaparecer\u00eda y todos perder\u00edan sus trabajos\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfY la polic\u00eda?<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cNo hacen nada. Les sobornan\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Observamos un paisaje dist\u00f3pico: p\u00e1jaros que graznan, bolsas de pl\u00e1stico y basura. Helal dice que se ha perdido el respeto por la naturaleza. Cuando el agua ya no puede utilizarse, la gente tira cualquier cosa en ella.<\/p>\n\n\n\n<p>Bajamos siguiendo el desag\u00fce. El agua tiene un tacto grasiento, como de alquitr\u00e1n mezclado con tinta.<\/p>\n\n\n\n<p>Una calle reci\u00e9n construida, que sigue el curso del canal, hace las veces de mercado. All\u00ed se vende papaya, jengibre, jud\u00edas, tub\u00e9rculos y lechuga&nbsp;\u2013&nbsp;todo regado y lavado con el agua sin tratar.<\/p>\n\n\n\n<p>No tardamos en llegar a Taqwa&nbsp;Fabrics. All\u00ed trabajan m\u00e1s de cuatro&nbsp;mil&nbsp;personas, seg\u00fan los propios datos de H&amp;M.<\/p>\n\n\n\n<p>Un mendigo manco est\u00e1 sentado junto a la puerta.<\/p>\n\n\n\n<p>Para evitar que nos echen, no nos presentamos como periodistas, sino como hidr\u00f3logos de una universidad sueca. Preguntamos por qu\u00e9 la f\u00e1brica vierte agua sucia.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cUtilizamos la planta de tratamiento\u2026 a menudo\u201d; dice el vigilante antes de quedarse en silencio y llamar a un encargado.<\/p>\n\n\n\n<p>Las puertas se abren y se cierran. Un cami\u00f3n con productos qu\u00edmicos entra. Salen camiones m\u00e1s grandes con ropa.<\/p>\n\n\n\n<p>Surgen dos hombres que se describen como ingenieros. Afirman que es normal que el agua sea negra.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfY el hedor?<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cPuede\u2026 que venga de otra f\u00e1brica\u201d, dice uno de ellos.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201c\u00bfPodemos ver la planta de tratamiento?\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cTenemos que preguntarle al encargado\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>El encargado de la planta aparece, y acto seguido se gira y habla en susurros con los ingenieros. Nos repite el mensaje de estos como un loro, palabra por palabra.<\/p>\n\n\n\n<p>La visita ya no es una opci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cMandad un correo a nuestra sede\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Salen costureras de todas partes, es la hora de comer. Bajo el puente, el agua sigue brotando.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/sverigesradio.se\/avsnitt\/knalligt-barbierosa-och-ilsket-grodgront\">Seg\u00fan parece<\/a>, a consecuencia de la pandemia, la industria de la moda est\u00e1 usando el color como nunca antes. En las ciudades occidentales, a miles&nbsp;de&nbsp;kil\u00f3metros de distancia, modelos con gesto serio pasean vestidos de rosa por las pasarelas.<\/p>\n\n\n\n<p>Se supone que la \u201cropa dopamina\u201d estimula nuestros neurotransmisores y nos hace sentir bien.<\/p>\n\n\n\n<p>Seg\u00fan el Banco Mundial, \u00fanicamente para te\u00f1ir se usan <a href=\"https:\/\/documents1.worldbank.org\/curated\/en\/614901468768707543\/pdf\/922610WP0P11950DEL0FOR0GREEN0GROWTH.pdf\">72&nbsp;productos qu\u00edmicos t\u00f3xicos<\/a>. Son responsables de numerosas enfermedades y c\u00e1nceres de piel.<\/p>\n\n\n\n<p>Ya es de noche.<\/p>\n\n\n\n<p>Una habitaci\u00f3n oscura, forrada de mapas con canales marcados con puntos. Una oficina en el centro de Daca.<\/p>\n\n\n\n<p>Sharif&nbsp;Jamil, uno de los activistas medioambientales m\u00e1s conocidos de Bangladesh y l\u00edder de la organizaci\u00f3n <a href=\"https:\/\/www.bapa.org.bd\/\">Bapa<\/a>, nos cuenta el trasfondo: hay 30&nbsp;inspectores en Daca para controlar miles&nbsp;de&nbsp;f\u00e1bricas.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cNo tienen los conocimientos, el equipamiento ni la capacidad. Los castigos son m\u00ednimos y la corrupci\u00f3n extrema\u201d, explica, mientras bebe su t\u00e9 de cardamomo.<\/p>\n\n\n\n<p>Los tent\u00e1culos de la industria textil se extienden hasta la pol\u00edtica, seg\u00fan nos cuenta. Muchos ministros, parlamentarios y alcaldes tienen f\u00e1bricas en propiedad.<\/p>\n\n\n\n<p>Muchas de ellas contaminan abiertamente, otras en secreto. En ocasiones, algunos tienen hasta dos&nbsp;o&nbsp;tres&nbsp;f\u00e1bricas, de las cuales una de ella es decente, y es la que les ense\u00f1an a los clientes extranjeros.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cPero todo el mundo, o casi, contamina\u201d, dice el hombre con barba canosa.<\/p>\n\n\n\n<p>Podr\u00eda deberse a que los sistemas de tratamiento no funcionan o se han quedado peque\u00f1os con el aumento de la producci\u00f3n. Sin embargo, la raz\u00f3n m\u00e1s com\u00fan es el dinero.<\/p>\n\n\n\n<p>Los productos qu\u00edmicos necesarios se han vuelto m\u00e1s caros. El precio de la electricidad se ha doblado. Mantener las plantas en funcionamiento cuesta alrededor de 0,05&nbsp;\u20ac&nbsp;por litro. Para una f\u00e1brica que consume 10&nbsp;000&nbsp;litros por hora 12&nbsp;horas al d\u00eda, puede suponer la diferencia entre ganancias y p\u00e9rdidas.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cH&amp;M es como un comprador occidental. Un d\u00eda hablan mucho sobre el medio ambiente y las condiciones laborales y al siguiente, a la hora de negociar el precio, se han olvidado de todo eso. La competencia es feroz. Es un mercado de compradores\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Las bocinas sonando en las calles se cuelan d\u00e9bilmente, como venidas de otro mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cQuienes compran la ropa no se hacen responsables. Se est\u00e1 destruyendo el agua y el cambio clim\u00e1tico est\u00e1 destrozando el pa\u00eds. Es un desastre\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Los ciclos de la moda son cada vez m\u00e1s cortos, las colecciones cada vez m\u00e1s ajustadas. Se llega a la nueva generaci\u00f3n a trav\u00e9s de colaboraciones pagadas con <em>influencers<\/em> en Instagram. La ropa se est\u00e1 metiendo a presi\u00f3n en el mercado.<\/p>\n\n\n\n<p>H&amp;M y su rival Zara han lanzado 11&nbsp;000&nbsp;nuevas&nbsp;l\u00edneas entre enero y abril de este a\u00f1o. La empresa china <a href=\"https:\/\/www.businessoffashion.com\/articles\/retail\/why-shein-might-be-worth-100-billion-in-four-charts\/\">Shein<\/a>, que ha irrumpido con fuerza en el mercado, ha lanzado m\u00e1s de 300&nbsp;000. Se dice que la <em>fast fashion<\/em> est\u00e1 evolucionando hacia algo distinto.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Ultra-fast fashion<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Se mueven como una ola en el oc\u00e9ano en la madrugada de Savar, en el coraz\u00f3n del distrito de la moda, al oeste de Daca.<\/p>\n\n\n\n<p>Miles&nbsp;de&nbsp;mujeres j\u00f3venes que pronto ser\u00e1n engullidas por las puertas de acero de las f\u00e1bricas.<\/p>\n\n\n\n<p>Volvemos al barrio de Soma&nbsp;Akhter, donde los colores de moda se pueden predecir gracias al color de las aguas residuales.<\/p>\n\n\n\n<p>La escuela est\u00e1 a tiro de piedra de su casa. Las paredes est\u00e1n cubiertas por arco\u00edris y fotograf\u00edas de los fundadores de la naci\u00f3n asesinados, iconos que todo ni\u00f1o deber\u00eda reconocer.<\/p>\n\n\n\n<p>El olor a <em>fast fashion<\/em> llega tambi\u00e9n hasta aqu\u00ed. Los ni\u00f1os se cubren las caras en el recreo.<\/p>\n\n\n\n<p>El director, Lucky&nbsp;Ahmad, est\u00e1 desesperado. Durante el monz\u00f3n, el patio de la escuela se inunda y hay mosquitos por todas partes.<\/p>\n\n\n\n<p>Ha pedido a las f\u00e1bricas que paren la contaminaci\u00f3n o, al menos, que construyan una barrera junto al r\u00edo, pero en vano. Al menos el 90&nbsp;por&nbsp;ciento de los 342&nbsp;estudiantes son hijos de trabajadores textiles.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cNo se pueden concentrar. Esto est\u00e1 arruinando sus estudios\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Entramos en una clase de ingl\u00e9s.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201c\u00bfQui\u00e9n est\u00e1 ensuciando todo?\u201d, preguntamos.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cLas f\u00e1bricas textiles\u201d, responden los alumnos al un\u00edsono.<\/p>\n\n\n\n<p>Hablamos con varios habitantes del barrio. Tambi\u00e9n aqu\u00ed, los testimonios son coherentes y espec\u00edficos: el agua que corre cerca de la escuela y bajo la casa de Soma&nbsp;Akhter viene de al-Muslim, un grupo de empresas que posee varias f\u00e1bricas.<\/p>\n\n\n\n<p>Se\u00f1alan al canal, que aqu\u00ed tambi\u00e9n es subterr\u00e1neo.<\/p>\n\n\n\n<p>Desemboca en un edificio de once&nbsp;plantas que da sombra a todo un bloque. En una pizarra hay una lista de las f\u00e1bricas que hay dentro, todas ellas propiedad de al-Muslim. La m\u00e1s grande est\u00e1 en la lista de H&amp;M.<\/p>\n\n\n\n<p>La f\u00e1brica A.K.M.&nbsp;Knitwear, que emplea a cientos&nbsp;de&nbsp;costureras, produce pantalones anchos de corte recto, como en los&nbsp;90, que se venden por 26,50&nbsp;\u20ac, y al menos doce&nbsp;productos m\u00e1s. En ella tambi\u00e9n se ti\u00f1e, se lava y se decolora.<\/p>\n\n\n\n<p>H&amp;M fabrica alrededor de<a href=\"https:\/\/www.nytimes.com\/2019\/12\/18\/fashion\/hms-supply-chain-transparency.html\"> tres&nbsp;mil millones<\/a>&nbsp;de&nbsp;prendas al a\u00f1o. Se prev\u00e9 que esta cifra vaya a m\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>Por lo menos el mensaje es claro. La empresa est\u00e1 abriendo el camino hacia la sostenibilidad en la industria. En tan s\u00f3lo unos a\u00f1os, H&amp;M ser\u00e1 <a href=\"https:\/\/hmgroup.com\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/HM-Group-ars-och-hallbarhetsredovisning-2021.pdf\">cien&nbsp;por&nbsp;cien<\/a> renovable y circular.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, las cr\u00edticas aumentan. En una <a href=\"http:\/\/changingmarkets.org\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/SyntheticsAnonymous_FinalWeb.pdf\">evaluaci\u00f3n<\/a> de Changing&nbsp;Markets&nbsp;Foundation se revel\u00f3 que el 96&nbsp;% de las reivindicaciones medioambientales de H&amp;M eran enga\u00f1osas o carec\u00edan de fundamento. Esto llev\u00f3 a la empresa al \u00faltimo puesto.<\/p>\n\n\n\n<p>Se ha demostrado que la colecci\u00f3n \u201cConscious&nbsp;choice\u201d (elecci\u00f3n consciente), por la que los clientes pagan m\u00e1s, es, en ocasiones, <a href=\"https:\/\/qz.com\/2180075\/hm-showed-bogus-environmental-higg-index-scores-for-its-clothing\">menos sostenible<\/a> que su l\u00ednea normal. Las <a href=\"https:\/\/www.nrk.no\/norge\/forbrukertilsynet-mener-norrona-bryter-loven-1.16003658\">autoridades de consumo noruegas<\/a> y <a href=\"https:\/\/www.edie.net\/hm-promises-clearer-labelling-after-dutch-regulator-rings-greenwashing-alarm-bells\/\">neerlandesas<\/a> han tomado medidas contra las promesas medioambientales de H&amp;M. La cadena sueca ha prometido mejorar.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, cada vez m\u00e1s gente se pregunta si la <em>fast fashion<\/em> puede llegar a ser sostenible. Quiz\u00e1s las cadenas de moda tengan otras preocupaciones.<\/p>\n\n\n\n<p>Proteger las ventas y el crecimiento creando una fachada verde.<\/p>\n\n\n\n<p>Sabur, el conductor del ferry, navega a trav\u00e9s de un laberinto de jacintos acu\u00e1ticos, con la boca llena de remolacha y tabaco.<\/p>\n\n\n\n<p>Un pececillo muerto, que el reciente cicl\u00f3n trajo hasta aqu\u00ed, flota.<\/p>\n\n\n\n<p>Estamos en una zona especial de exportaci\u00f3n, exenta de impuestos. Aqu\u00ed est\u00e1n las f\u00e1bricas que se sit\u00faan en lo alto de la pir\u00e1mide, lejos de los peque\u00f1os lavaderos, los talleres de pueblo y los campos de algod\u00f3n. Aqu\u00ed se fabric\u00f3 la ropa de Adidas para el \u00faltimo mundial.<\/p>\n\n\n\n<p>Y aun as\u00ed, es como estar en la zona cero de la destrucci\u00f3n medioambiental. Un lugar tan envenenado que en los cocoteros en las playas ya no crecen cocos.<\/p>\n\n\n\n<p>Shahid&nbsp;Mallick nos trajo aqu\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00c9l creci\u00f3 junto al r\u00edo y desde entonces ya lo ha visto destruido. Ahora compagina su tiempo entre su trabajo como investigador clim\u00e1tico en la Universidad&nbsp;de&nbsp;Finlandia&nbsp;Oriental, en Kuopio, y su trabajo de campo aqu\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>Con su pelo frondoso y su semblante en\u00e9rgico, no aparenta los 53&nbsp;a\u00f1os que tiene. Shahid trata de movilizar a la gente que vive junto a los r\u00edos contra las f\u00e1bricas.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cLa gente cree que no hay nada que hacer contra los ricos y poderosos. Quiero que despierten\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>El cielo est\u00e1 claro. El calor del mediod\u00eda es asfixiante, 32&nbsp;grados. El cambio clim\u00e1tico hace que suban las temperaturas hasta en los tr\u00f3picos.<\/p>\n\n\n\n<p>Shahid dice que el calentamiento global hace que proteger el agua que tenemos en la Tierra sea fundamental, ya que la escasez de agua se va a agravar.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cSe pueden crear cientos de f\u00e1bricas nuevas, pero no se puede crear un r\u00edo\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Seg\u00fan su <a href=\"https:\/\/schysstmode.hm.com\/blogg\/forbattrade-lonesystem-i-fabriker-i-bangladesh\/\">p\u00e1gina web<\/a>, H&amp;M tiene 35&nbsp;empleados que trabajan en la sostenibilidad en Bangladesh. Ninguno de los numerosos residentes a los que hemos entrevistado han visto nunca a un inspector.<\/p>\n\n\n\n<p>Shahid&nbsp;Mallick insta a las cadenas extranjeras a contar con gente local y dejarles que se expresen.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cEsto les dar\u00eda una verdadera visi\u00f3n de las emisiones. Si es lo que quieren\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>El <em>think tank<\/em> <a href=\"https:\/\/planet-tracker.org\/zombie-data-fashionably-fake-facts\/\">Planet&nbsp;Tracker<\/a> ya avis\u00f3 a principios de este a\u00f1o de que las empresas de moda est\u00e1n basando sus promesas de sostenibilidad en \u201cdatos zombies\u201d (informaci\u00f3n falsa, poco fiable o imposible de comprobar).<\/p>\n\n\n\n<p>Como el agua oculta en canales subterr\u00e1neos.<\/p>\n\n\n\n<p>Sterling&nbsp;Denim, que emplea a m\u00e1s de cuatro&nbsp;mil&nbsp;trabajadores textiles, se erige como un coloso sobre las chabolas que lo rodean, a unos cinco&nbsp;kil\u00f3metros al noroeste de Daca.<\/p>\n\n\n\n<p>Tras los muros controlados por c\u00e1maras, se fabrican al menos una&nbsp;docena&nbsp;de&nbsp;prendas para H&amp;M, entre ellas pantalones pitillo para ni\u00f1os, con un precio que ronda los 22,50&nbsp;\u20ac.<\/p>\n\n\n\n<p>Mismo patr\u00f3n. De nuevo, los residentes se\u00f1alan que la tuber\u00eda del desag\u00fce se esconde bajo una carretera sin asfaltar. El agua de color negro azulado va a parar a un humedal.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta ser\u00e1 la und\u00e9cima y \u00faltima f\u00e1brica que visitaremos en Bangladesh. Y la cuarta que podemos relacionar con la contaminaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>En conjunto, las cuatro&nbsp;f\u00e1bricas producen como m\u00ednimo 39&nbsp;prendas que se venden actualmente en H&amp;M.<\/p>\n\n\n\n<p>Sus emisiones podr\u00edan estar violando las leyes medioambientales de Bangladesh.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cTodo el mundo aqu\u00ed sabe de d\u00f3nde viene la suciedad\u201d, dice Sohaq&nbsp;Islam, de 21&nbsp;a\u00f1os, trabajador textil en otra f\u00e1brica.<\/p>\n\n\n\n<p>Se\u00f1ala al edificio de Sterling, el \u00fanico en esta orilla. Lo que nos cuenta nos resulta familiar.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cLa contaminaci\u00f3n es peor por la noche, cuando oscurece. Es imposible estar aqu\u00ed en ese momento\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Algunos ni\u00f1os vuelan una cometa casera. Los mayores juegan al f\u00fatbol.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta es una historia sobre la gente y el agua. Sobre la ropa que llevamos y la responsabilidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Podr\u00edamos perfectamente haber puesto el foco en <a href=\"https:\/\/www.kappahl.com\/sv-SE\/om-kappahl\/hallbarhet\/var-produktion\/kvinnor-och-barn-i-fokus\/\">Kapp-Ahl<\/a>, en cuya web se afirma que ayuda a los m\u00e1s desfavorecidos en Bangladesh.<\/p>\n\n\n\n<p>O en <a href=\"https:\/\/about.lindex.com\/sv\/hallbarhet\/vart-lofte-for-framtida-generationer\/starka-kvinnor\/\">Lindex<\/a>, que afirma que \u201cexiste\u201d para empoderar e inspirar a mujeres desde las plantaciones de algod\u00f3n hasta los probadores.<\/p>\n\n\n\n<p>O en cualquier otra marca sueca o extranjera que, al contrario que H&amp;M, han optado por no revelar las f\u00e1bricas donde se producen sus prendas.<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n podemos poner el foco en nosotros mismos.<\/p>\n\n\n\n<p>No es la pobreza lo que destruye el agua en Bangladesh. Es nuestra demanda y nuestra abundancia.<\/p>\n\n\n\n<p>Estamos de vuelta en la tienda de H&amp;M en Drottninggatan, en Estocolmo. Se acerca la temporada de navidad y los empleados doblan prenda tras prenda.<\/p>\n\n\n\n<p>Bajando las escaleras, frente a la entrada de la secci\u00f3n de ni\u00f1os, una prenda resplandece como un \u00e1rbol de navidad. El jersey rojo con el dibujo de Pap\u00e1 Noel de &nbsp;Taqwa&nbsp;Fabrics: \u201cEl mejor precio, 49,90&nbsp;SEK (unos 4,50&nbsp;\u20ac)\u201d, indica el cartel.<\/p>\n\n\n\n<p>El texto en su interior es m\u00e1s peque\u00f1o, est\u00e1 casi oculto, pero contiene un recordatorio del precio real. \u201cHecho en Bangladesh\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Nota: Aftonbladet contact\u00f3 con H&amp;M durante la semana para una entrevista. La cadena de moda decidi\u00f3 responder con un comentario escrito. El \u00e9l, Shariful&nbsp;Hoque, responsable de problemas de agua del grupo H&amp;M, afirma que la empresa se toma esta informaci\u00f3n en serio:<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201cEstamos en contacto directo con nuestros socios comerciales y hemos lanzado nuestras propias investigaciones para conocer mejor estos problemas espec\u00edficos\u201d.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>La respuesta completa <a href=\"https:\/\/www.aftonbladet.se\/nyheter\/a\/rlM85m\/h-m-svarar-vi-har-startat-utredningar\">aqu\u00ed<\/a><\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><em>Traducci\u00f3n del ingl\u00e9s por Javier Herrero Gonz\u00e1lez<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><em><a href=\"https:\/\/www.europeanpressprize.com\/article\/heres-the-price-for-your-new-hm-clothes\/\">Texto en ingl\u00e9s aqu\u00ed<\/a><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cada a\u00f1o se fabrican 100\u00a0mil\u00a0millones de nuevas prendas en el mundo.<br \/>\nCada una se usa siete veces, luego se tira.<br \/>\nEl gigante de la moda H&#038;M afirma ante sus clientes ser responsable con el medio ambiente.<br \/>\nSin embargo, Aftonbladet puede revelar a d\u00eda de hoy que el agua contaminada se escapa de las f\u00e1bricas de ropa del gigante de la fast fashion en Bangladesh.<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":456,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"_FSMCFIC_featured_image_caption":"","_FSMCFIC_featured_image_nocaption":"","_FSMCFIC_featured_image_hide":"","footnotes":""},"categories":[35,20,1],"tags":[74,66,75,68],"class_list":["post-452","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-culture","category-societe","category-uncategorized","tag-bangladesh","tag-cultura","tag-hm","tag-sociedad"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/blog.sens-public.org\/europrose\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/452","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/blog.sens-public.org\/europrose\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/blog.sens-public.org\/europrose\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/blog.sens-public.org\/europrose\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/blog.sens-public.org\/europrose\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=452"}],"version-history":[{"count":9,"href":"http:\/\/blog.sens-public.org\/europrose\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/452\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":467,"href":"http:\/\/blog.sens-public.org\/europrose\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/452\/revisions\/467"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/blog.sens-public.org\/europrose\/wp-json\/wp\/v2\/media\/456"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/blog.sens-public.org\/europrose\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=452"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/blog.sens-public.org\/europrose\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=452"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/blog.sens-public.org\/europrose\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=452"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}